Manejar sustancias químicas o aceites fuera de una bodega techada siempre representa un reto logístico y de seguridad. El riesgo de una fuga no desaparece por estar al aire libre; al contrario, el impacto ambiental puede ser inmediato si el líquido llega al suelo o al drenaje.
Por eso, el uso de tarimas antiderrames en exteriores es un tema frecuente entre quienes buscan cumplir con la normativa y proteger sus instalaciones. Sin embargo, usarlas a la intemperie requiere considerar ciertos factores para que la inversión realmente funcione que a continuación te explicamos.
¿Cuándo es necesario usar tarimas antiderrames en exteriores?
No siempre se cuenta con el espacio suficiente bajo techo para almacenar todos los contenedores o tambores. En estos casos, las tarimas antiderrames se vuelven indispensables por las siguientes razones:
- Zonas de carga y descarga: Son puntos críticos donde el movimiento de materiales aumenta la probabilidad de incidentes. Tener una tarima de contención en estas áreas evita que un error operativo se convierta en un problema mayor.
- Almacenamiento temporal: Si los contenedores están de paso mientras se gestiona su entrada a la planta, dejarlos directamente en el piso es un riesgo innecesario.
- Falta de espacio en bodega: Muchas empresas utilizan patios de maniobras para el inventario excedente. Aquí, la normativa (NOM-005-STPS) exige que cualquier sustancia peligrosa cuente con un sistema de contención secundaria.


Cómo la lluvia y el sol afecta a las tarimas
Usar tarimas antiderrames en exteriores no es simplemente dejarlas afuera y olvidarse de ellas. Hay dos factores ambientales que pueden anular su efectividad:
- Acumulación de agua: Si llueve, el contenedor de la tarima se llena de agua. Si ocurre un derrame mientras la tarima está llena de agua de lluvia, la capacidad de contención se pierde y el químico se desbordará.
- Degradación por rayos UV: El sol constante debilita los plásticos comunes. Es fundamental que las tarimas antiderrames estén fabricadas con polietileno de alta densidad que incluya protección contra rayos ultravioleta para evitar que se vuelvan quebradizas con el tiempo.
Mejores prácticas para cuidar las tarimas antiderrames al exterior
Para que la tarima funcione correctamente fuera de la bodega, es mejor seguir algunas prácticas de seguridad, como el uso de cubiertas diseñadas específicamente para proteger los tambores y la tarima de la lluvia. También es necesario drenar cualquier acumulación de agua de lluvia de forma constante para mantener disponible la capacidad de contención total.
Recomendamos el uso de modelos que incluyen tapones de drenaje, por qué facilita la limpieza y el vaciado de líquidos acumulados sin tener que mover toda la estructura. La seguridad en el manejo de sustancias es una prioridad que no distingue entre interiores y exteriores. Contar con tarimas antiderrames de alta resistencia asegura que cualquier incidente se mantenga bajo control.


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